Un impactante hallazgo arqueológico en la región Cusco ha puesto al mundo a mirar nuevamente al legado del Imperio Inca. Se trata de T’aqrachullo, también identificado por algunos expertos como Ancocagua, un vasto asentamiento ubicado a 225 kilómetros de Machu Picchu que, según recientes investigaciones, habría sido un importante centro político, económico y religioso del Tahuantinsuyo, con dimensiones que cuadruplicarían a la famosa ciudadela inca.
La revelación fue difundida por la prestigiosa revista National Geographic en un reportaje que detalla que las ruinas se extienden por 17.4 hectáreas sobre una meseta en el cañón del río Apurímac.
Durante décadas, arqueólogos recorrieron la zona encontrando solo fragmentos de cerámica y estructuras aisladas, sin imaginar la magnitud del complejo oculto entre los Andes.
El punto de quiebre llegó en septiembre de 2022, cuando el arqueólogo Dante Huallpayunca y su equipo realizaron un hallazgo extraordinario. “¡Jefe! ¡Hemos encontrado algo!”, gritó uno de sus asistentes durante una excavación. Lo que parecía una broma terminó convirtiéndose en un descubrimiento histórico: casi 3000 lentejuelas de oro, plata y cobre enterradas por siglos, asociadas a ornamentos ceremoniales de la élite inca.
“Muchos arqueólogos nunca encuentran nada parecido en toda su carrera”, confesó Huallpayunca tras el descubrimiento que cambió el rumbo de la investigación. Desde entonces, las excavaciones patrocinadas por el Ministerio de Cultura han permitido identificar cerca de 600 estructuras, entre viviendas, tumbas y santuarios religiosos, además de múltiples objetos ceremoniales elaborados con metales preciosos.